El documental ‘El legado de las pastoras’ recupera los testimonios de mujeres del Valle Bajo del Lozoya que crecieron trabajando en el campo y apenas pudieron ir a la escuela
Con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se celebra este 15 de octubre, la Sierra Norte de Madrid recuerda a las mujeres que comenzaron a cuidar rebaños siendo niñas. Sus historias protagonizan El legado de las pastoras, un documental que recupera sus vivencias y reconoce su trabajo en el campo.
El documental se realizó en 2024 y tiene una duración de 50 minutos. Está dirigido por María Julián Prados y forma parte del proyecto Las Pastoras del Valle Bajo del Lozoya. Además, cuenta con el impulso de la Mancomunidad del Embalse del Atazar y el apoyo del Ministerio de Cultura.
A través de sus testimonios, las protagonistas muestran cómo era la vida rural durante la posguerra. Entre ellas se encuentran Alfonsa Valle y Felisa García, de Cervera de Buitrago; Anastasia Sanz, de El Berrueco; e Isabel Martín, de El Atazar.
Algunas comenzaron a pastorear con tan solo cinco o seis años. Mientras otros niños acudían a la escuela, ellas tenían que cuidar ovejas y cabras. Por eso, muchas apenas pudieron estudiar. Una de las protagonistas recuerda que su maestra le preparaba ejercicios para practicar en casa.

Durante aquellas largas jornadas, las niñas aprendieron a orientarse por el sol y a reconocer los caminos y las fuentes. También aprovechaban la lana de las ovejas para elaborar prendas de abrigo. Asimismo, compartían conocimientos de costura y se ayudaban unas a otras.
Sin embargo, sus recuerdos no se limitan al trabajo. También hablan de juegos, canciones, bailes y sueños que no siempre pudieron cumplir. Algunas querían estudiar, aprender un oficio o marcharse a Madrid en busca de nuevas oportunidades.
Por otra parte, el documental incluye las experiencias de pastoras actuales, como Clara Benito, del proyecto Entrelobas, y Ana Ruiz, de Granja Prados Montes. Sus testimonios muestran cómo ha evolucionado la ganadería y la importancia de transmitir los conocimientos tradicionales.

Además, el proyecto cuenta con una exposición fotográfica y actividades educativas. Gracias a estos encuentros, las antiguas pastoras pueden compartir sus experiencias con los escolares. De esta manera, aquellas niñas que apenas pudieron ir a clase son ahora quienes enseñan a las nuevas generaciones.


Así, El legado de las pastoras permite conocer una parte de la historia de la Sierra Norte de Madrid. También reconoce el esfuerzo de unas mujeres que contribuyeron al desarrollo de sus pueblos y cuyo trabajo permaneció durante años en un segundo plano.