Un paisaje de laderas cubiertas de viñas, con el lago de Murten a sus pies, invita a descubrir una de las regiones vinícolas más singulares de Suiza, donde el vino, la naturaleza y los pequeños pueblos se disfrutan sin prisas.
*Mamen Crespo Collada*
Hay lugares que sorprenden por la belleza de sus paisajes y otros que, además, nos resultan familiares. Eso ocurre en Vully, una pequeña región vinícola suiza situada entre los lagos de Murten y Neuchâtel, donde las viñas trepan por las laderas y dibujan un mosaico de verdes que recuerda, salvando las distancias, a nuestra Ribeira Sacra. Aquí, el atractivo no está solo en el vino, sino también en el placer de recorrer los caminos entre cepas, descubrir sus bodegas y contemplar el agua desde las colinas.

La región de Vully cuenta con alrededor de 150 hectáreas de viñedo, repartidas entre pequeñas localidades y suaves pendientes que descienden hacia el lago de Murten. Su situación, entre el agua y las colinas, favorece un microclima particular que ayuda a la maduración de las uvas. El resultado es un paisaje de gran atractivo durante todo el año, especialmente en primavera y verano, cuando las vides se llenan de hojas, y en otoño, cuando las laderas adquieren tonos dorados y rojizos.
UN PASEO ENTRE VIÑAS, PUEBLOS Y BODEGAS
Una de las mejores maneras de conocer Vully es seguir alguno de sus tres itinerarios vitícolas señalizados. El más panorámico, el Chemin la Riviera, recorre cinco kilómetros entre Sugiez y Môtier, junto al lago de Murten. También hay una ruta circular de cuatro kilómetros dedicada al Pinot Noir y otra de cinco kilómetros que permite descubrir los pueblos de Constantine, Montmagny, Bellerive y Cotterd. Son paseos que combinan naturaleza, pequeñas localidades y miradores, con paneles que explican la historia de la viticultura y las variedades de uva de la zona.

El calendario de la vid marca el ritmo de la visita. Tras el reposo invernal, los primeros brotes suelen aparecer en primavera, entre marzo y abril. En junio llega la floración y, durante el verano, las uvas crecen y comienzan a madurar hasta el envero, cuando cambian de color. La vendimia suele celebrarse entre septiembre y octubre, aunque las fechas dependen de las condiciones meteorológicas de cada año. En 2026, el calor adelantó la recogida en algunas explotaciones, que comenzaron a vendimiar a principios de septiembre.
El recorrido se completa con una visita a alguna de las bodegas familiares de la región. Sus productores reciben a los viajeros para enseñarles sus instalaciones y ofrecer degustaciones de los vinos locales, entre los que destacan el Chasselas y el Pinot Noir, junto a especialidades como el Freiburger y el Traminer. Y para acompañar la copa, nada como probar el Gâteau du Vully, una tarta tradicional que se elabora tanto en versión dulce como salada.

Y si no te quieres ir sin probar la gastronomía de la zona, reserva mesa en Hotel-Restaurant-Cave Bel-Air, en Praz,
junto al Lago Murten, donde cuentan en su carta con la especialidad local: filetes de perca del lago de Murten.
Una escapada para descubrir una Suiza menos conocida, en la que el paisaje de viñedos y el placer de la gastronomía local se convierten en protagonistas.