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El IMIDRA estudia 34 variedades de calabaza para impulsar su cultivo en la huerta madrileña

La primera colección de calabazas de la región, cultivada en Arganda del Rey, deja una cosecha de 4.000 kilos y ejemplares de hasta 76,5 kilos

Las calabazas también tienen mucho que contar en el campo madrileño. El IMIDRA ha creado la primera colección de variedades de calabaza de la región, con 34 tipos diferentes cultivados en la finca experimental La Isla, en Arganda del Rey.

El objetivo es descubrir qué variedades se adaptan mejor al suelo y al clima de Madrid. Para ello, los expertos del IMIDRA estudian su comportamiento y productividad, con la intención de conocer cuáles pueden ofrecer mejores resultados en la huerta madrileña.

Los primeros resultados ya llaman la atención. La cosecha ha alcanzado alrededor de 4.000 kilos de calabazas, con ejemplares de distintos tamaños, colores y formas. Entre ellos destacan dos especialmente grandes, uno de 76,5 kilos y otro de 48,5 kilos.

Foto: IMIDRA

Pero el tamaño no es lo único que hace especial esta colección. El ensayo también incluye variedades autóctonas madrileñas, como la calabaza de Villaconejos, la de Aranjuez y la alargada.

Además, se han plantado variedades tradicionales de otras regiones españolas. Entre ellas destacan la calabaza cacahuete y la de asar, junto a otras comerciales destinadas tanto al consumo como a la decoración.

Para desarrollar el estudio, los especialistas han seleccionado cuatro especies botánicas, cada una con características y usos diferentes.

Foto: IMIDRA

Por un lado, la Cucurbita maxima incluye las calabazas gigantes y algunas de las más reconocibles durante Halloween. Por otro, la Cucurbita moschata agrupa variedades como la tradicional cacahuete y la alargada.

Asimismo, la Cucurbita pepo está representada por variedades ornamentales. Finalmente, la Cucurbita ficifolia se utiliza para elaborar cabello de ángel, un dulce tradicional empleado en numerosas recetas de repostería.

Este proyecto también busca conocer qué variedades podrían incorporarse a las rotaciones de cultivo de la huerta madrileña. Así, los resultados permitirán estudiar nuevas posibilidades para los agricultores de la región.

Aunque hoy forma parte de numerosas recetas españolas, la calabaza procede del continente americano. Su llegada a España se remonta al siglo XV y, desde entonces, se ha incorporado a diferentes preparaciones gastronómicas.

Con esta primera colección, el IMIDRA continúa investigando la adaptación de distintos cultivos a las condiciones de Madrid. Un trabajo que permitirá conocer mejor las posibilidades de la calabaza en el campo madrileño.

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