Descubrimos los vinos de una de las bodegas con más altura de Europa

En una finca situada en las estribaciones de la Sierra de Ayllón (Guadalajara), con un viñedo único que recupera la tradición vitivinícola de Cogolludo, Finca Río Negro elabora grandes vinos gracias a la altitud extrema de la plantación, al aislamiento de cualquier otra denominación y al carácter familiar

*Mamen Crespo Collada*

Fotos: Esther Díaz

En el corazón de Cogolludo, a los pies de la Sierra de Ayllón, se encuentra Finca Río Negro, un proyecto que nació con cautela en 1998, cuando se plantó la primera parcela de apenas 0,6 hectáreas. Un viñedo pionero en altura que había estado dedicado durante décadas al cereal y a la ganadería ovina, y no existían referencias sobre su potencial vitivinícola.

Sin embargo, aquella pequeña apuesta confirmó las expectativas y abrió el camino hacia las 42 hectáreas actuales, que hoy conforman uno de los viñedos más altos de Europa, entre los 950 y 1.000 metros de altitud.

Doce años después, en enero de 2010, la primera añada “Finca Río Negro 2007” salió al mercado con un debut brillante: 92 puntos en la prestigiosa Guía Peñín.

Desde entonces, la bodega ha consolidado una gama de vinos que reflejan la fuerza de este paisaje singular, elaborados siempre bajo la premisa de respetar al máximo la expresión del entorno. Reconocimientos internacionales y visión familiar avalan un trabajo constante, marcado por la visión a largo plazo y el carácter familiar que define el proyecto.

La historia de Cogolludo y su estrecha relación con el vino es un pilar fundamental de la bodega. Desde la Edad Media, el cultivo de la vid fue motor económico de la villa, hasta que el éxodo rural de los años sesenta provocó el abandono de los campos.

Documentos históricos, herencias y donaciones de los Duques de Medinaceli lo atestiguan, y hasta Felipe el Hermoso elogió la calidad de los vinos locales en su primer viaje por España. Tradición vitivinícola como legado vivo que hoy se recupera con fuerza, incluso con la identificación de una variedad autóctona descubierta recientemente por el IRIAF, única en el mundo.

El viñedo de Finca Río Negro se divide en 30 parcelas, con variedades tintas como tempranillo, syrah, cabernet sauvignon y merlot, y blancas como gewürztraminer.

La vendimia, manual y tardía, se realiza en octubre, cuando las noches rozan los cero grados y las uvas llegan frescas a la bodega. Vendimia tardía y sostenible con gestión respetuosa con el medio ambiente, fertilización orgánica y rendimientos bajos que garantizan vinos de gran personalidad, capaces de transmitir la esencia de este terroir extremo.

MÚLTIPLES REFERENCIAS MUY AVALADAS

Entre sus referencias destacan el emblemático Río Negro tinto, elaborado a partir de las cuatro variedades tintas que integran este viñedo (tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot), el elegante gewürztraminer, un vino con una personalidad única, perfectamente reconocible, o el vino de guarda 5º Año, una larga y cuidada elaboración de al menos 5 años, destinado a seguir mejorando en botella durante muchos años más.

También son sello de Finca Río Negro el singular 992 FRN, que lleva este nombre por los 992 metros de altitud sobre el nivel del mar que alcanza la parcela con la que se elabora,  y el potente Cerro del Lobo, máxima expresión de la syrah en la finca. Vinos con identidad única que son un testimonio de la altitud, el aislamiento y la historia que hacen de Finca Río Negro un lugar irrepetible en el mapa vitivinícola español.

Este rincón de Guadalajara demuestra que la altura no solo se mide en metros, sino también en la capacidad de elevar la tradición y convertirla en vinos que hablan con voz propia del paisaje que los vio nacer. Altura y esencia en cada copa que reflejan la unión perfecta entre historia, naturaleza y pasión vitivinícola. Matrícula de honor para la familia Fuentes, al frente de la bodega.

Compartir en: