La cosecha de acelgas en Madrid concluye con buenos resultados en la huerta de Villa del Prado, donde jóvenes agricultores mantienen viva la tradición familiar entre tomates, pepinos y acelgas rojas
*Mamen Crespo Collada*
La campaña de acelgas en Madrid acaba de llegar a su fin en los últimos días, tras la recogida de los últimos ejemplares en el campo.
En Villa del Prado, conocida como la huerta de Madrid, los productores han calificado la cosecha como muy buena y de gran calidad, especialmente por el rendimiento obtenido durante los meses de verano.
La campaña de acelgas en Madrid se organiza en dos cosechas anuales: una en abril y otra en verano, que es la que hora finaliza. Durante el invierno, la actividad se detiene debido a las heladas, que impiden el desarrollo óptimo de este cultivo.

Esta planificación permite mantener el ritmo de producción sin comprometer la salud de las plantas ni la calidad del producto.
Entre los protagonistas de esta campaña destacan Patricia García Llamas y Guzmán García Cortés, dos jóvenes agricultores que han crecido entre cultivos y que hoy continúan el legado de sus padres y abuelos.

Ambos aseguran que la pasión por el campo no se puede explicar con palabras, y que solo quien se ha criado en él entiende ese sentimiento. Lo que más valoran es cuando todo sale bien, aunque reconocen que se sufre mucho en el proceso.
En sus tierras, lo principal es el cultivo de tomate y pepino, pero también plantan acelgas para no parar la actividad.
EN LOS PRINCIPALES SUPERMERCADOS DE MADRID
Ya saben que en Madrid hay acelgas y que se comercializan en los lineales de grandes cadenas como Carrefour, Alcampo o Mercadona, lo que les permite mantener una presencia constante en el mercado y reforzar el vínculo entre producción local y consumo urbano.
En esta última etapa de la campaña, lo que han tenido plantado han sido acelgas rojas, una variedad que aporta color y sabor a los platos y que ha sido muy bien recibida por los consumidores.

Esta elección responde tanto a criterios agronómicos como comerciales, y demuestra la capacidad de adaptación de los productores a las demandas del mercado y a las condiciones del terreno.
La campaña de acelgas en Madrid concluye así con una mirada al futuro, sostenida por el esfuerzo de quienes trabajan la tierra con dedicación y orgullo.
En Villa del Prado, el campo sigue vivo gracias a generaciones que han sabido transformar la tradición en vocación, y que hoy cultivan no solo alimentos, sino también historias que alimentan el alma.