El nuevo Beata Pasta La Granja, en Westfield Parquesur, traslada la estética y la experiencia del campo al entorno urbano con un concepto gastronómico donde el diseño, la convivencia y el producto italiano se mezclan en clave lifestyle
Comer en una granja sin salir de Madrid ya es posible. La familia Beata Pasta da un nuevo paso en su expansión con la apertura de Beata Pasta La Granja, su noveno local en la capital, ubicado en el centro comercial Westfield Parquesur, en Leganés. Un espacio que amplía el universo del grupo Baldoria y del chef y empresario Ciro Cristiano, llevando su propuesta de pasta fresca a un entorno que recrea la vida rural con un enfoque contemporáneo, relajado y social.
El concepto apuesta por algo más que la restauración: propone una experiencia inmersiva donde el comensal se sienta dentro de una granja reinterpretada. Situado en la terraza del centro comercial y frente al lago central, el restaurante se concibe como un oasis urbano con alma campestre, donde la madera, el verde de la vegetación y el amarillo característico de la marca construyen un paisaje sensorial que invita a desconectar del ritmo de la ciudad.
“Con Beata Pasta La Granja en Parquesur queríamos evolucionar nuestro concepto hacia algo más abierto y relajado, sin perder nuestra esencia”, explica Ciro Cristiano. “Nos interesaba crear un espacio donde la gente pueda venir a cualquier hora, sin planificar, y disfrutar de la pasta fresca de una forma más ágil y cotidiana”.

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es su interiorismo, firmado por Marta Arigita de Ara Studio, que refuerza la idea de granja contemporánea.
El local, con capacidad para 140 comensales, se organiza en torno a largas mesas tipo picnic pensadas para compartir, conversar e incluso convivir con desconocidos, recuperando la espontaneidad de las comidas al aire libre. Todo ello rodeado de jardines verticales, vegetación y un gran árbol central de madera que estructura el espacio.
LOS PLATOS DE BEATA
Pero si hay un detalle que define la identidad del lugar es su original interpretación de los espacios más cotidianos de una granja. En Beata Pasta La Granja, el baño se transforma en un gallinero, uno de los guiños más característicos del universo Beata: un espacio sorprendente, con estética metálica y un diseño que incorpora incluso una experiencia sonora, reforzando el componente lúdico y sensorial del proyecto.
La experiencia gastronómica mantiene los clásicos de la marca, con platos como los crunchy nduja, el Beata Carpaccio, la croqueta cacio y tartufo o la ensalada Ave César! con pollo campero de la huerta de Aranjuez.
La carta de pastas incluye recetas icónicas como Pistacho Love, Call me Mama o Tartufo Fest, además de postres como el Pistachomisú o el Tirami-MUU, junto a propuestas de aguas aromatizadas como novedad.
El servicio se articula en formato smart, donde los clientes realizan su pedido y lo recogen en una foodtruck central tras recibir un aviso, combinando agilidad con atención personalizada por parte del equipo de sala. Un sistema que refuerza la idea de informalidad controlada y experiencia fluida.
La vida en esta granja urbana no termina en la mesa. Beata Pasta La Granja incorpora talleres de cocina, cerámica y huerto urbano abiertos a todas las edades, consolidando el espacio como un punto de encuentro donde gastronomía, aprendizaje y ocio conviven en un mismo entorno.
Con esta apertura, Beata Pasta traslada el imaginario agrícola al corazón del área metropolitana de Madrid, demostrando que hoy también es posible “vivir el campo” entre gallinas de diseño, huertos creativos y platos de pasta fresca sin salir de la ciudad.