Alójate en un castillo y disfruta de los mejores vinos de Toro

Viajamos hasta las bodegas Monte la Reina para descubrir los paisajes entre viñedos y sus especiales vinos y para conocer este municipio zamorano donde el arte y la buena gastronomía se dan la mano

*Mamen Crespo Collada*

Para quienes buscan una escapada diferente sin alejarse demasiado de la capital, el enoturismo encuentra un destino perfecto en Bodegas Monte La Reina. A poco más de dos horas en coche de Madrid, este enclave situado en Toro, ofrece una experiencia completa para los amantes del vino: paseos entre viñedos, catas de una amplia variedad de elaboraciones y la posibilidad de alojarse en un auténtico castillo rodeado de naturaleza.

Visitar Monte La Reina es mucho más que una simple excursión a una bodega. Es la oportunidad de desconectar durante unos días, descubrir la riqueza vitivinícola de la zona y disfrutar del paisaje de Zamora desde un entorno único.

Entre viñas, historia y copas de vino, el plan se convierte en una escapada ideal para todos aquellos que apuestan por el enoturismo y buscan combinar gastronomía, patrimonio y descanso en un mismo destino.

Monte la Reina se sitúa en una de las zonas más privilegiadas de la Denominación de Origen Toro, en una suave altiplanicie bañada por el río Duero. Este enclave único combina altitudes que rondan los 700 metros con una excelente exposición solar, lo que favorece una maduración lenta y equilibrada de la uva. Todo ello se traduce en vinos intensos, con gran carácter, concentración frutal y elegancia que reflejan la personalidad única del terruño.

Con el vino como absoluto eje vertebrador, Bodegas Monte la Reina ocupa un vanguardista edificio diseñado por Jesús Juárez, que se asemeja a una cámara de fotos con el fin de inmortalizar las impresionantes visitas que tiene delante.

Las 300 hectáreas de viñedo propio son el alma de Monte la Reina, con la uva tinta de toro y la verdejo como absolutas protagonistas; en total, seis vinos tintos y dos blancos bajo la D.O. Toro que otorgan un carácter único a esta bodega familiar —cuenta con cepas prefiloxéricas—, además de nuevas referencias que apuestan por dar un paso al frente en esta comarca.

Elevado sobre una colina, el castillo es el centro de todas las miradas y la joya de la actividad enoturística de Monte la Reina. Rehabilitado y trasformado, el nombre de sus estancias hace alusión a distintas variedades de uvas y los torreones son los baños de las habitaciones.

En la planta de arriba se encuentra una biblioteca, perfecta para relajarse y disfrutar de la tranquilidad del entorno. Con una decoración vanguardista, lleva al visitante a la desconexión y al placer de encontrarse en un paraje único y lleno de historias.

Por su parte, el salón cuenta con grandes ventanales, techos de viga vista y cómodos sillones para rendirse al relax. En cuanto a la cocina, es sencilla, acogedora y práctica, pensada bajo el concepto de honesty bar. Ya en el exterior, la piscina brinda una hermosa conexión con la naturaleza.

DIVERSAS ACTIVIDADES

Por otro lado, Monte la Reina ofrece múltiples actividades: desde visitas introductorias hasta experiencias técnicas o planes al aire libre, que permiten conocer de cerca su proyecto. El proyecto ‘Aromas y Esencias‘ es una visita guiada a los viñedos y a la bodega que recorre la historia del proyecto y las singularidades de sus vinos. La experiencia incluye una introducción a las fases del análisis sensorial y finaliza con la cata de tres referencias propias, acompañadas de un pequeño maridaje (18 € por persona).

Los más pequeños de la casa pueden divertirse en la ‘Cata para niños’, una actividad didáctica y lúdica que acerca el mundo del vino a los más pequeños a través de juegos y talleres sensoriales adaptados, en los que se trabaja el color, el olor y el sabor mediante técnicas y productos adecuados a su edad (10 € por persona).

Pensada para amantes del vino y profesionales del sector, la experiencia ‘Tradición y Tecnología’ ofrece una visión más técnica del trabajo en bodega. Guiada por su enólogo, profundiza en los procesos de elaboración y propone una cata profesional de tres vinos representativos, poniendo el foco en distintas técnicas y estilos (45 € por persona).

Por otra parte, las bodegas ofrecen un picnic al aire libre, que es una invitación a disfrutar de la finca a ritmo pausado, con una cesta que incluye una selección de bocados dulces y salados y una botella de vino de la bodega a elegir. Una propuesta pensada para compartir en pareja, en familia o con amigos, ya sea a la hora de comer o al atardecer (60 € para dos personas).

Por último, cuando se visita la bodega hay que conocer ‘Drink & Paint’, una experiencia creativa que combina vino y arte, ideal para grupos y encuentros informales. Durante el taller, los participantes disfrutan de dos vinos de la bodega mientras crean su propia obra, guiados por un miembro del equipo que acompaña el proceso y comenta las referencias catadas (30 € por persona).

Tras disfrutar de la bodega y de todas las actividades que ofrece llega el momento de acercarse a Toro, a unos cinco minutos en coche, para conocer una ciudad que conserva un riquísimo patrimonio artístico y otros legados de interés cultural como las tradicionales fiestas de Carnaval, Vendimia y San Agustín.

TESOROS ARQUITECTÓNICOS

Sus orígenes se remontan a la época celtibérica. Sede real, morada de nobles, lugar de reunión de cortes, jugó un papel destacado en el enfrentamiento entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica, siendo escenario de la famosa batalla de Toro. Más tarde el Rey Fernando el Católico convoca la célebre Cortes de 1505, promulgándose las famosas Leyes de Toro. En época de Carlos I, tomó parte activa en la lucha de las Comunidades.

A través de sus calles, descubrirás tesoros que van desde la majestuosidad románica de la Colegiata de Santa María la Mayor, con su célebre Pórtico de la Majestad, hasta la singular belleza del arte mudéjar en iglesias como San Lorenzo o San Salvador.

Colegiata de Santa María la Mayor (Foto: Turismo de Castilla y León)

Además, son visita obligada el imponente Alcázar, la icónica Torre del Reloj y los palacios señoriales que convierten a Toro en un museo al aire libre, donde cada sillar de piedra arenisca narra un fragmento esencial de la historia de España.

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