Carcasse: El templo de la carne en la costa de Bélgica con una estrella Michelin

En una esquina poco transitada del litoral belga, donde los campos se funden con el mar y el ritmo de vida invita a la contemplación, se esconde una joya gastronómica que ha revolucionado la forma de entender la carne: Carcasse, el restaurante del célebre carnicero Hendrik Dierendonck. Hemos descubierto este magnífico rincón de la costa de Bélgica

*Mamen Crespo Collada*

Situado en Saint Idesbald, un encantador pueblo costero belga entre dunas, ciclovías y galerías de arte, Carcasse es mucho más que un restaurante: es una declaración de principios. Aquí, la carne no se sirve, se celebra y os invitamos a descubrirlo.

El local, que funciona como una extensión de la carnicería familiar, combina un interior moderno con guiños a la tradición: raíles en el techo que evocan tiempos en que las canales se desplazaban por el aire, una vitrina acristalada donde maduran los cortes más nobles, y una larga mesa comunal que invita a compartir historias y sabores.

Fotos: COSECHANDO MADRID

Pero lo que realmente distingue a Carcasse es su compromiso con el rojo de Flandes Occidental, una raza bovina autóctona que Hendrik, junto a un puñado de ganaderos obstinados, ha rescatado del olvido.

Este enfoque artesanal y respetuoso con el ciclo natural del animal se refleja en cada plato. El chef Timon Michiels cocina los cortes en horno de carbón Josper, logrando texturas y aromas que seducen desde el primer bocado y que han provocado la consecución de una estrella Michelin.

En lugar de grandes porciones, el comensal degusta distintas maduraciones y variedades, siempre acompañadas por al menos tres verduras de temporada que brillan tanto como la carne: coliflor marinada, crema de rábano picante o vinagreta de tomillo.

En Carcasse se sirven cortes de carne poco habituales en otros restaurantes, como lengua de vaca, ribeye de Oedslach, steak tartar casero y piezas de cerdo y cordero de origen local. La carta cambia según la temporada y la disponibilidad, pero siempre con el sello de calidad de Dierendonck. Cada pieza se selecciona por su sabor, maduración y procedencia.

RESERVAR PORQUE SU NOTORIEDAD ES MUY ELEVADA

Los precios reflejan el cuidado y la trazabilidad del producto: los platos principales oscilan entre los 35 y 60 euros, mientras que los menús degustación pueden superar los 80 euros por persona, dependiendo de la selección de carnes y acompañamientos. Como dice Hendrik: “Una buena pieza de carne cuesta más. Afortunadamente, el sabor no miente: una vez que la prueban, se convencen.”

El restaurante abre de miércoles a domingo, tanto para almuerzos como para cenas. Es recomendable reservar con antelación, especialmente los fines de semana, ya que el lugar ha ganado notoriedad entre los amantes de la carne y los viajeros curiosos que exploran la costa flamenca.

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