La Bodega Cristo del Humilladero organiza los días 15 de noviembre, 13 de diciembre, 17 de enero y 7 de febrero unas jornadas enoturísticas con cocido madrileño, visita a viñedos y ambiente rural por 30 euros por persona
Cocido madrileño en las bodegas de Madrid es la propuesta que une tradición culinaria y cultura vitivinícola en el corazón de la Sierra Oeste. La bodega Cristo del Humilladero organiza cuatro jornadas especiales —15 de noviembre, 13 de diciembre, 17 de enero y 7 de febrero— donde por 30 euros por persona se podrá disfrutar de un auténtico cocido ‘bodeguero’, conocer la bodega y recorrer sus viñedos en un entorno de sabores, paisaje y hospitalidad.
La experiencia forma parte de los planes de enoturismo impulsados en la Comunidad de Madrid, que buscan acercar al público la riqueza de sus vinos y el valor de sus tradiciones gastronómicas.
Cada jornada incluye un menú completo con cocido madrileño, elaborado con productos locales, y una visita guiada por las instalaciones de la bodega, donde se explican los procesos de elaboración y se degusta el vino en un ambiente de convivencia, aprendizaje y disfrute.
La bodega, ubicada en Cadalso de los Vidrios, en la zona de Gredos, ofrece un marco incomparable para esta celebración. Rodeadas de viñedos y naturaleza, permiten al visitante conectar con el territorio y descubrir el papel que el vino juega en la cultura madrileña. El cocido, servido en comedor o patio según el clima, se convierte en el centro de una jornada de tradición, identidad y sabor.
El cocido madrileño no es solo una comida, es una experiencia completa que combina gastronomía, enología y turismo rural. Ideal para grupos de amigos, familias o curiosos del vino, estas jornadas permiten redescubrir el cocido en su versión más auténtica, acompañado de vinos locales y rodeado de historia. Una propuesta que apuesta por el producto local, el turismo sostenible y la cultura compartida.
Las reservas y consultas pueden realizarse escribiendo a bodegacadalso@gmail.com, donde se ofrece información detallada sobre horarios, accesos y disponibilidad. Con plazas limitadas, se recomienda reservar con antelación para asegurar la participación en una de las actividades más sabrosas y entrañables del invierno madrileño.
Una oportunidad para vivir el cocido madrileño en un entorno de vino, tradición y cercanía.