Un congreso internacional pone en valor los pastizales, la ganadería extensiva y la cultura de la trashumancia como pilares de un nuevo estilo de vida sostenible en la región
La Comunidad de Madrid se ha convertido en los últimos días en el epicentro de la conversación global sobre el mundo rural con la celebración de un congreso internacional dedicado a los pastizales y el pastoreo. Durante la semana pasada, cerca de 200 profesionales del sector primario se han dado cita en la capital para compartir experiencias y avanzar en la protección de estas prácticas. En la inauguración, el consejero de Agricultura, Carlos Novillo, destacó la importancia de recuperar el equilibrio entre tradición rural y desarrollo contemporáneo sostenible, un enfoque cada vez más presente en el estilo de vida actual.
Enmarcado en el Año Internacional de los Pastizales y Pastores, el encuentro pone sobre la mesa debates clave para el futuro del campo madrileño. Las sesiones abordan cuestiones como el papel de la ganadería extensiva en la conservación del paisaje, el relevo generacional o la incorporación de nuevas tecnologías. Todo ello desde una mirada que combina innovación y legado, apostando por una nueva ruralidad donde tecnología, sostenibilidad y calidad de vida conviven en armonía.

Detrás de esta cita hay una sólida red de instituciones que trabajan por el impulso del sector, entre ellas el IMIDRA, la FAO o diversas fundaciones vinculadas al medio ambiente y la biodiversidad. Su implicación refleja un compromiso colectivo por redefinir el campo como un espacio de oportunidades, donde tradición y modernidad dialogan constantemente. Un esfuerzo conjunto que pone en valor la colaboración internacional como motor de cambio para revitalizar el entorno rural.
El broche final llegó con una visita a la Casa de la Monta en Aranjuez, una experiencia que va más allá de lo técnico para adentrarse en lo sensorial. Exposiciones fotográficas, muestras de útiles agrarios y representaciones musicales permitieron a los asistentes conectar con la esencia del campo madrileño. Una propuesta que reivindica el campo como experiencia cultural, estética y emocional, más allá de su dimensión productiva.
LA TRASHUMANCIA, BIEN DE INTERÉS CULTURAL
En paralelo, el Ejecutivo autonómico impulsa la declaración de la trashumancia como Bien de Interés Cultural del Patrimonio Inmaterial. Esta iniciativa busca proteger una práctica ancestral que forma parte del ADN rural de la región. Con más de 4.200 kilómetros de vías pecuarias, Madrid conserva una red única que articula su territorio y su historia. Hoy, más que nunca, se reivindica la trashumancia como símbolo de identidad, sostenibilidad y conexión con la naturaleza.
En un momento en el que lo rural se redefine como tendencia de vida, Madrid apuesta por mirar al campo no solo como pasado, sino como futuro. Un futuro donde tradición, innovación y bienestar se entrelazan para dar forma a un estilo de vida más consciente, conectado y auténtico. Porque, al fin y al cabo, volver al origen es también una forma de avanzar.