Licor de madroño, una tradición artesanal que sabe a Madrid

La microdestilería familiar Alambique de Santa Marta de Ajalvir mantiene viva una receta elaborada con madroños y frutos del bosque, símbolo del producto local y la innovación rural

En el municipio madrileño de Ajalvir, la destilería Alambique de Santa Marta ha convertido el licor de madroño en uno de sus productos más emblemáticos, reflejando una tradición artesanal que combina identidad local y técnicas cuidadas. Fundada en 1999, esta empresa familiar ha apostado desde sus inicios por la calidad y la elaboración manual de bebidas espirituosas.

El licor de madroño destaca por su proceso de producción completamente artesanal, basado en la maceración de madroños —fruto característico de Madrid— junto a frutas del bosque en alcoholes seleccionados, sin añadir espesantes ni saborizantes artificiales. El resultado es una bebida de color rojo cristalino, aroma intenso y sabor dulce con matices afrutados.

Con una graduación aproximada del 20%, este licor se presenta como una opción versátil dentro del panorama de bebidas tradicionales. Su consumo se recomienda especialmente como digestivo o postre, servido frío entre 6 y 8 grados, lo que potencia sus cualidades organolépticas y su carácter refrescante.

Fotos: Alambique de Santa Marta

Más allá de su perfil sensorial, el licor de madroño también simboliza un modelo de producción ligado al territorio. La familia fundadora ha mantenido una filosofía basada en la artesanía, la cercanía y el uso de ingredientes locales, incluso recolectando el fruto de forma tradicional en entornos naturales de la región.

En un contexto donde crece el interés por los productos de proximidad y la gastronomía sostenible, propuestas como la de esta destilería madrileña refuerzan el valor de lo artesanal frente a la producción industrial. El licor de madroño de Ajalvir no solo representa una bebida, sino también una historia familiar y un compromiso con la identidad gastronómica de Madrid.

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