¿Una lámpara de zanahorias? Hermès demuestra que la huerta también puede ser diseño

Flùr London y Studio Boum transforman hortalizas reales en sorprendentes esculturas vegetales para iluminar una celebración de la firma francesa en Londres

Hay zanahorias que acaban en un guiso, otras en una ensalada y algunas, por lo visto, colgadas del techo en una celebración de Hermès. Sí, has leído bien.

La huerta se ha colado en el universo de la firma francesa de una forma bastante inesperada. Zanahorias, puerros, rábanos y otras hortalizas reales se han convertido en enormes esculturas vegetales, demostrando que un producto que estamos acostumbrados a encontrar en el campo o en nuestra cocina también puede convertirse en diseño.

Detrás de estas particulares creaciones se encuentra Flùr London, un estudio floral londinense que ha trabajado junto a Studio Boum para dar forma a la instalación. El encargo formó parte de una celebración de Hermès en Londres y llevó los vegetales hasta un lugar en el que pocas veces imaginamos encontrarlos.

Y no se trataba simplemente de decorar una mesa con producto fresco. Las hortalizas fueron utilizadas para crear grandes estructuras suspendidas, algunas con forma de lámpara, en las que hojas, raíces y vegetales pasaban a ser los auténticos protagonistas.

Foto: Foto: Flùr London

Una de las composiciones más llamativas está formada por decenas de zanahorias colgadas boca abajo. Sus hojas crean una gran masa verde mientras las raíces naranjas caen hacia el suelo. El resultado recuerda a una lámpara de araña, aunque aquí el cristal deja paso directamente a la huerta.

Además, trabajar con alimentos reales planteó un reto añadido. Había que tener en cuenta el peso y la conservación de los vegetales para conseguir que las estructuras mantuvieran su aspecto durante el evento. Por ello, el equipo tuvo que cuidar tanto la selección de los productos como su conservación antes del montaje.

La propuesta juega así con algo tan cotidiano como las hortalizas para colocarlas en un contexto completamente diferente. Lo que normalmente llega a nuestra cesta de la compra pasa aquí a formar parte de una instalación ligada al lujo y al diseño.

Y quizá ahí esté precisamente lo más curioso. No hacen falta materiales imposibles para crear algo capaz de sorprender. A veces basta con mirar de otra manera aquello que tenemos delante todos los días.

Porque estas zanahorias quizá no acabaron en el plato, pero consiguieron algo todavía más inesperado: pasar de crecer bajo tierra a terminar por todo lo alto.

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