A pesar de las perspectivas de los agricultores, Cooperativas Agro- alimentarias ha publicado unas estimaciones de producción inferior a la de la campaña pasada
Mamen Crespo/ Nerea Carpintero
Las cosechadoras ya empiezan a recorrer los campos de la región. Con la llegada del verano, arranca la cosecha de cereal en Madrid, una de las campañas más esperadas del año agrícola.
Tras varias campañas marcadas por la incertidumbre meteorológica, los agricultores afrontan este inicio con moderado optimismo. Además, esperan obtener mejores resultados en muchas explotaciones.
Uno de los primeros en comenzar es Bruno Hebrero, agricultor en Ribatejada, Ajalvir y Algete, que arranca este sábado la recolección.
En sus parcelas, el 80 % de la superficie corresponde a cebada y el 20 % restante a trigo. «La campaña se presenta mucho mejor que la del año pasado, que fue nefasta», explica.
Las previsiones de Hebrero apuntan a rendimientos medios de unos 4.000 kilos por hectárea en cebada y 3.000 kilos por hectárea en trigo. Son cifras que reflejan una recuperación respecto a la campaña anterior.

A nivel regional, las estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias sitúan la superficie cerealista madrileña en 79.317 hectáreas para la campaña 2026. Esta cifra se sitúa ligeramente por encima de las 77.540 hectáreas registradas en 2025.
Sin embargo, la producción total prevista alcanza las 226.428 toneladas, frente a las 300.418 toneladas del pasado ejercicio.
Además, el rendimiento medio se situaría en 2,85 toneladas por hectárea, por debajo de las 3,87 toneladas por hectárea de la campaña anterior.
Por cultivos, las cooperativas estiman una cosecha de 58.419 toneladas de trigo blando y 102.083 toneladas de cebada, los dos cereales más representativos de la región.
También destacan las previsiones de avena, con 17.955 toneladas, y de triticale y otros cereales, que superarían las 17.700 toneladas.
Pese a que las cifras regionales apuntan a una producción inferior a la del año pasado, en numerosas explotaciones la sensación es más positiva que la que dejó una campaña especialmente complicada en algunas zonas.
El comportamiento de las lluvias durante buena parte del ciclo ha permitido una mejor implantación de los cultivos. Asimismo, ha mejorado las expectativas de muchos agricultores.
La otra cara de la moneda sigue siendo la rentabilidad. Según explica Hebrero, los precios actuales son los más bajos que recuerda el sector.
Las cotizaciones se sitúan en torno a los 200 euros por tonelada para la cebada y en unos 260 euros para el trigo. Esta situación, unida al incremento de costes registrado en los últimos años, mantiene la preocupación entre los profesionales del campo.
Además, el agricultor considera que las ayudas actuales resultan insuficientes para garantizar la viabilidad económica de muchas explotaciones.
Se trata de una reivindicación compartida por buena parte del sector cerealista madrileño, que insiste en que una buena cosecha no siempre se traduce en rentabilidad cuando los precios en origen permanecen deprimidos.
La campaña de siega coincide con el periodo de máximo riesgo de incendios forestales. Por ello, la Comunidad de Madrid ha reforzado la vigilancia sobre el uso de cosechadoras entre el 15 de junio y el 30 de septiembre.
Los agricultores deben comunicar previamente los trabajos y disponer de medios de extinción en las parcelas.
Los agentes forestales supervisarán, además, el cumplimiento de las medidas de seguridad y la protección de especies amenazadas que anidan en los campos de cereal.