En el corazón de Flandes Occidental, la cerveza OMER nace de una tradición familiar centenaria que combina savoir-faire artesanal con precisión contemporánea. Viajamos hasta la fábrica de Brouwerij OMER Vander Ghinste, en Bellegem, para descubrir su proceso de elaboración y vivir una cata guiada entre tanques de fermentación y aromas a malta. El recorrido culmina en una acogedora taberna, donde la cocina belga encuentra en cada copa el maridaje perfecto. Una experiencia que convierte la cerveza en destino
*Mamen Crespo Collada*/ Fotos: Cosechando El Mundo
En el tranquilo paisaje de Flandes Occidental, entre campos verdes y pequeñas carreteras rurales, se esconde una de las cerveceras familiares más fascinantes de Bélgica: Brouwerij OMER Vander Ghinste. Hasta allí viajamos para descubrir, de primera mano, qué hace tan especial a la icónica cerveza OMER.
La fábrica está situada en Bellegem, un encantador pueblo que hoy forma parte de Kortrijk. Fundada en 1892, la cervecera sigue en manos de la misma familia, ya en su cuarta generación. Esa continuidad se respira en cada rincón: desde las antiguas fotografías en las paredes, hasta el impecable brillo del acero inoxidable de las modernas instalaciones.

La visita —disponible con cita previa— es una experiencia inmersiva. Acompañados por un maestro cervecero, recorrimos la sala de cocción donde el aroma a malta caliente lo envuelve todo, descendimos a la zona de fermentación y aprendimos sobre la segunda fermentación en botella que caracteriza a la casa. Aquí no hay prisas: cada detalle se explica con pasión y orgullo.
OMER (cuyo nombre completo es OMER. Traditional Blond) es una cerveza de alta fermentación con segunda fermentación en botella. Durante la visita entendimos por qué su equilibrio resulta tan preciso. Se utilizan maltas cuidadosamente seleccionadas y lúpulos aromáticos que aportan frescura y un amargor elegante.

El mosto reposa el tiempo necesario, la fermentación se controla con mimo y la refermentación en botella le otorga esa burbuja fina y persistente que brilla en la copa. El resultado es una cerveza dorada, de espuma cremosa, con notas afrutadas y un final seco y sofisticado.
EL MOMENTO DE LA VERDAD
Tras el recorrido técnico llega el momento más esperado: la degustación. En la luminosa sala de catas probamos varias referencias de la casa, guiados por explicaciones sobre maridajes y matices aromáticos.
OMER se revela compleja pero accesible: aromas cítricos, un punto especiado y un cuerpo sedoso que invita a otro sorbo. La experiencia cobra aún más sentido al entender todo lo que ocurre antes de que la botella llegue a la mesa.

Tras la visita, es visita obligada la acogedora taberna De Sportwereld, un espacio moderno con alma tradicional donde la cerveza se convierte en protagonista gastronómica. Aquí se puede disfrutar de cocina belga clásica.
El café local reabrió sus puertas el 8 de mayo de 2021 y allí sentado, en su característico local o en la terraza exterior, copa en mano, uno comprende que OMER no es solo una cerveza: es una historia familiar, un saber hacer transmitido durante generaciones y una invitación a saborear Bélgica con calma.

Para los amantes del turismo gastronómico y cervecero, la visita a Brouwerij OMER Vander Ghinste en Bellegem es una escapada imprescindible. Solo hay que reservar y dejarse llevar por el dorado brillo de una de las grandes cervezas belgas contemporáneas.