La presidenta de la Comunidad de Madrid ha visitado estos días una bodega de Madrid que la ha dejado prendada. Se trata de Las Moradas de San Martín, que se caracteriza por acoger, cada año, el inicio de la vendimia de los vinos de Madrid con su variedad Albillo Real
*Mamen Crespo Collada*
Si hay algo de lo que no nos tiene que convencer la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, es de su gran apuesta por el campo de Madrid.
Tiene al frente del mismo a un consejero, Carlos Novillo, que trabaja intensamente en su defensa y en poner en marcha acciones que le hagan ser reconocido más allá de nuestras fronteras. No obstante, siempre que puede, es ella misma la que se desplaza al campo de Madrid a conocer de cerca su realidad para seguir poniendo en marcha políticas que coloquen en el centro de todas las miradas sus productos.
En esta ocasión, la presidenta madrileña se ha desplazado hasta la Bodega Las Moradas de San Martín, una bodega de Madrid que se caracteriza por ser la que inicia la vendimia de la DO Vinos de Madrid cada año con su variedad albillo.

Díaz Ayuso ha recorrido los viñedos y ha escuchado, de manos de sus responsables, todas las novedades sobre sus vinos y sobre la situación del sector.
La presidenta ha manifestado en sus redes sociales que «la Comunidad de Madrid es campo, uva, futuro» y que «la Denominación de Origen protegida ‘Vinos de Madrid’, tras 35 años de vida, congrega 43 bodegas y casi 3.000 viticultores».
Asimismo, en esas redes sociales ha definido a esta bodega como «una gran bodega«, a la que acudió con un look total denim, muy propio para un día de campo y medio rural, ya que aprovechó para visitar otros municipios como Cenicientos y anunciar ayudas para los pueblos de menos de 1.000 habitantes.
ENOTURISMO EN LA SIERRA DE GREDOS
Ubicado en plena sierra de Gredos, San Martín de Valdeiglesias pertenece a una zona históricamente unida a sus vinos, donde los monjes del monasterio cisterciense de Santa María la Real ya los elaboraban. De hecho, hay constancia de que son vinos muy afamados en el Siglo de Oro español, cuando no había escritor ni noble que no se postrara ante ellos.
Situado a 870 metros de altura, su pago único cuenta con 21 hectáreas de viñedo propio de excelente potencial (17 has de garnacha y 3,4 has de albillo real), en el que conviven jóvenes y viejas plantaciones de más de 100 años, formadas en vaso y cultivadas en secano. Un lugar de excelente tradición vitivinícola, documentada desde el siglo XIII, aunque constan referencias incluso de tiempos de los romanos.
La garnacha es la materia prima de todos los tintos que elaboran y clave indiscutible del sabor de cada uno de ellos. Y dentro de esta apuesta por lo autóctono, siguen recuperando la variedad de blanco albillo real, tradicionalmente cultivada en la zona, y de escasa existencia en la actualidad. Con estas variedades, elaboran vinos ecológicos.

Sus vinos se elaboran de forma artesanal, manteniendo el respeto por la uva en todas las fases. Trabajan con bajos rendimientos por hectárea, buscando el equilibrio con la cepa y el fruto de sus garnachas a través de la poda.
Además, el 100% de la vendimia es manual, sin roturas ni oxidaciones de mosto, sin provocar heridas a las cepas y con una mayor selección que garantiza la máxima calidad, obteniendo vinos sobrios y elegantes, a la vez que muy vivos y frescos, con una capacidad de envejecimiento muy sorprendente de la garnacha.
Esta juventud de los vinos marca las pautas de trabajo y ha hecho replantearse el uso de sulfuroso como conservante en los vinos, ya que la sinergia de bajo rendimiento, suelo arenoso y excelente acidez actúan por sí mismos como conservantes naturales y les permite limitar su uso.
Pasear por los viñedos de Las Moradas, a menos de una hora de Madrid, es sinónimo de disfrutar de un enclave único y de adentrarse en el mundo de la garnacha. Visitas personalizadas y en grupos reducidos para disfrutar de vino, naturaleza y literatura.