Una docena de profesionales y técnicos de la Comunidad de Madrid participa en un programa internacional de formación en Portugal para conocer nuevas técnicas de olivicultura e impulsar la innovación en el sector
La innovación también se aprende sobre el terreno. Por eso, una docena de profesionales y técnicos de la Comunidad de Madrid participa estos días en un programa internacional de formación en Portugal. El objetivo es conocer nuevas técnicas de olivicultura y aplicarlas después en el campo madrileño.
La iniciativa está organizada por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Además, coincide con la celebración del II Congreso Mundial del Aceite de Oliva, que tendrá lugar los días 2 y 3 de julio en Lisboa. Los participantes han sido seleccionados por la Cámara Agraria de Madrid y asistirán a jornadas técnicas, talleres, visitas y encuentros con especialistas del sector.

Durante esta estancia conocerán centros de investigación especializados en olivicultura. También descubrirán nuevas soluciones para la sanidad vegetal. Asimismo, visitarán cooperativas y almazaras portuguesas para intercambiar experiencias sobre producción, innovación y calidad del aceite de oliva.
Todo ese aprendizaje permitirá reforzar el olivar madrileño. Además, facilitará la incorporación de nuevas técnicas y contribuirá a mejorar la competitividad de las explotaciones. De esta forma, el sector estará mejor preparado para afrontar los retos del futuro.
Esta acción forma parte del programa de intercambio de conocimientos internacionales incluido en el Plan de Dinamización del Sector Primario de la Comunidad de Madrid. Entre sus objetivos destacan el relevo generacional y el apoyo a los jóvenes agricultores y ganaderos que quieren desarrollar su futuro profesional en el medio rural.
No es la primera vez que se desarrolla esta iniciativa. En ediciones anteriores, profesionales madrileños visitaron explotaciones, cooperativas y centros de investigación de Francia relacionados con la ganadería y el sector vitivinícola. Gracias a estas experiencias, el campo madrileño ha incorporado nuevas técnicas, ha avanzado en la digitalización y ha reforzado la profesionalización de sus explotaciones.
El intercambio de conocimientos es una herramienta fundamental para que el olivar madrileño siga creciendo. Aprender de otras regiones, compartir experiencias y conocer nuevas formas de trabajar ayuda a construir un sector más innovador, competitivo y preparado para el futuro.