El Día Mundial de las Patatas Fritas se celebra también desde el campo madrileño

Cada 20 de agosto se homenajea a uno de los acompañamientos más populares, pero detrás de unas buenas patatas fritas también importan el cultivo, la variedad elegida y la calidad del producto

Doradas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Las patatas fritas celebran su Día Mundial este 20 de agosto, una fecha dedicada a uno de los alimentos más populares y reconocibles de nuestra gastronomía.

Sin embargo, antes de llegar a la sartén hay todo un trabajo que comienza en el campo. La variedad de patata elegida influye en el resultado final, ya que no todas presentan las mismas características ni responden igual a cada tipo de cocinado.

Precisamente, la Comunidad de Madrid ha investigado durante años el comportamiento de diferentes variedades de patata. El Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) ha desarrollado ensayos para estudiar cuáles se adaptan mejor al cultivo en la región.

Entre las variedades analizadas se encuentran Agria, Kennebec, Monalisa, Jaerla, Red Pontiac, Spunta, Desiree o Nicola, entre otras. Los investigadores han estudiado aspectos como el ciclo vegetativo, el rendimiento, la calidad del producto y sus características sensoriales.

Además, uno de los análisis se ha centrado precisamente en la aptitud de cada variedad para elaborar patatas fritas. Para ello, los expertos evalúan el comportamiento de los tubérculos durante la fritura y determinan cuáles ofrecen mejores resultados.

No obstante, la investigación va más allá. Las variedades también se estudian para conocer si funcionan mejor asadas, cocidas, en ensalada, en puré o para diferentes usos culinarios. De esta manera, la información obtenida puede trasladarse a los agricultores madrileños.

Entre esos usos, la patata también es protagonista de uno de los platos más emblemáticos de nuestra gastronomía: la tortilla de patata, que en Madrid también apuesta por los productos de proximidad.

El cultivo de la patata también presenta importantes diferencias según la variedad. Algunas tienen ciclos más cortos, mientras que otras necesitan más tiempo antes de ser recolectadas. Asimismo, su rendimiento puede variar considerablemente dependiendo del tipo cultivado.

Por otro lado, el IMIDRA trabaja desde sus fincas experimentales para mejorar la calidad y competitividad de los cultivos madrileños. La investigación permite conocer qué variedades pueden ofrecer mejores resultados tanto al productor como al consumidor.

Y es que detrás de una sencilla ración de patatas fritas hay mucho más de lo que parece. La elección de la materia prima, el tipo de patata y su comportamiento durante el cocinado pueden marcar la diferencia en el resultado.

Por eso, este Día Mundial de las Patatas Fritas también puede ser una oportunidad para mirar hacia el origen del producto. Porque antes de convertirse en uno de los acompañamientos más irresistibles de nuestras mesas, la patata comienza su historia bajo la tierra.

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